Royo es un artista educado en el clasicismo. Nacido en Valencia con el sino ya definido de pintor, estudió con los mejores maestros de su ciudad, hasta que tuvo la edad suficiente para ingresar en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos. Completó sus estudios viajando por los grandes museos del mundo, empapándose de los clásicos maestros como Velázquez, Vermeer o Goya, y de los maestros Impresionistas. Estas influencias han marcado su desarrollo pictórico hasta el punto de convertirse él mismo en un maestro del post- impresionismo, heredero de Renoir, Monet o Bonnard.

El cambio decisivo en su pintura y en su vida llegará cuando el pintor y su familia deciden trasladar su vivienda al campo. Entre los pinos, Royo construye la casa que traerá la luz y el color a su obra, la que será una replica exacta de su iconografía y viceversa. Sin embargo la esencia de la cultura mediterránea le exigía, cada vez con más insistencia, pintar el mar que, desde la antigua Grecia hasta Sorolla, había sido el emblema de tantos maestros y pensadores. Royo encontró su segundo paraíso en Mallorca, donde una vorágine de rocas, pinos y azules salados le han obligado a trasladarse allí cada verano para pintar y contemplar.

La tranquilidad en que transcurre la vida cotidiana de Royo produce un efecto contrario en su trayectoria profesional, en la que, a partir de los años setenta, se suceden los éxitos de forma vertiginosa, primero en España, enseguida en toda Europa. El encanto mediterráneo modelado por el virtuosismo de Royo, sedujo también el mercado japonés y después el sudamericano, pero ha sido, sobretodo, el éxito en Estados Unidos el que ha consolidado a este artista como una de las figuras artísticas claves de nuestra época.

Sus series de obra especiales, en las que Royo explora nuevos formatos, materiales y pinceladas (Ingrávidos, Génesis, Sagittas, Harem, Mujeres, Equus o Essence) han sido expuestas en Museos como el Coral Spring Museum (Miami), el Museo Diocesano (Barcelona), Haggim Museum de Stockton (California), Artrium Ginebra, Museu Miramar (Sitges), Palau de la Música (Valencia), Almudín de Valencia, Palacio de los Serrano (Ávila).

Su impecable técnica pictórica, el dominio del dibujo y el sentimiento extremo reflejado en la luz y el color de sus obras, han hecho de Royo un pintor indispensable en las mejores colecciones del mundo. La pasión mediterránea se vive en sus pinturas, pero también la maestría y el rigor de quien nunca deja de superarse en técnica y dominio de su oficio.